OBLIGADO A DECIR “NO”
- P. Miguel Donahue
- 22 oct 2021
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P. Miguel Donahue

En enero me enteré de la situación de Justina Choque pero no quise actuar todavía. Aunque había espacio para su hija de nueve años en nuestra Casa de Amistad “José Luís Aguilar”, pensé que por el momento su traslado no era apropiado. Sin embargo la situación cambió cuando una amiga me informó que la mamá de esta pequeña estaba en agonía con cáncer en el Hospital “San Juan de Dios” y la niña no podía visitarla porque se quedó en Emborozú. Aunque Virginia tiene parientes, fue Alma llamada “tía”, quien me consultó si la niña podía vivir con nosotros.
Cuatro días después de su traslado, solicitado también por el Defensor del Menor de Bermejo, murió la mamá. La noche antes de que Justina muriera, Alma estuvo acompañándola y por la mañana la enterró dignamente. Desgraciadamente la última visita de Virginia fue tarde porque su mamá ya estaba en el cementerio. Mientras celebrábamos la Misa por la muerte de su madre, no imaginamos lo que pasara por la mente de la niña. Por supuesto Alma estuvo allí para abrazarla y consolarla.
En próximos días empezó un tratamiento dental para curar una infección severa en uno de sus dientes. Recibió la primera clase de orientación y movilidad en la casa. Asistió a su primera clase de preparación de Primera Comunión y por primera vez pisó un aula escolar en APRECIA, Tarija. Nos parece que todavía sigue asimilando la muerte de su mamá, fuera de la compañía de Alma y nosotros la chiquita está sola en este mundo.
A pesar de que disponemos de algunos espacios en nuestras Casas de Amistad para chicas y chicos con discapacidad, con excepción de Virginia tuve que decir “no” a las demás personas que pidieron vivir con nosotros. A diferencia de otros hogares que reciben Bs 12,00 por día para la alimentación, en nuestras dos Casas de ANET recibimos solamente Bs. 8,00. La misma directora de SEDEGES preguntó a su administrador de finanzas la razón del porqué de la discriminación contra los niños con discapacidad y él le contestó que ANET recibe fondos de otras fuentes.
La realidad es que todos los hogares de niños, ancianos y alcohólicos recibimos fondos de afuera. A pesar de la cínica respuesta del administrador “donde come uno, puede comer dos”, ocho bolivianos ni siquiera paga por la comida de las niñas de la casa. Con la generosidad de otras personas hemos mandado a Virginia a un dentista, hemos pagado sus medicamentos, transporte, útiles escolares, ropa y le proveemos supervisión y educación. Si tiene éxito en sus estudios inclusive ya tenemos una beca esperándole en la Universidad Privada “Domingo Savio”.
En abril SEDEGES recién canceló los tres primeros meses del año cumpliendo con retraso con lo señalado en nuestro convenio. Cada vez que digo que “sí” a la acogida de un nin@, se triplica el compromiso diario con ellos. Una gobernación que no logra gastar ni el 7% de su presupuesto en tres meses, debería reconsiderar sus prioridades. La Defensoría de la Niñez nos busca para que atendamos niñas desamparadas y SEDEGES no quiere pagar ni un mínimo porcentaje para este cuidado.
Interesantes los derechos de las personas con discapacidad “a vivir en el seno de su familia o en un hogar que lo sustituya” (Ley Nº 1678, Art. 6) y un “lugar físico en el que pueda residir, en caso de producirse la desintegración familiar…provisto por el Estado a través del Ministerio de Desarrollo Humano, Secretaria de Servicio Social…. (D.S. Nº 24807, Art. 2). Nos gustaría ver el cumplimiento de los mismos a favor de los niñ@s con discapacidad como Virginia.



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