DISCAPACIDAD ES DUELO
- P. Miguel Donahue
- 12 nov 2021
- 3 min de lectura
Actualizado: 29 nov 2021
P. Miguel Donahue

Quiero poder entender como una madre (que llamaremos María) permitió que una curandera ponga a su bebe sobre un ladrillo caliente. Me senté con ella en el Pabellón del Quemado y tomé el formulario de entrevistas que mayormente llena mi ayudante Mariela. Me detuve en el momento en que ella me dijo que tenía 14 años cuando dio a luz a su primer hijo.
Víctima de una violación, vivió su primer duelo cuando era todavía una niña. Perdió su virginidad. Le fue robada, ella nunca iba a ser la misma ¿Cuántas veces durante estos nueve meses quiso abortar, expulsando lo que no quiso? No lo hizo, y pasó más bien por un proceso duro aprendiendo a sentir cariño por su guagua.
Puede ser que esta indiferencia inicial fuera la que la guió, cuando entregó a su hijito de tres años a su madrina que era curandera. Ella la convenció que este “tratamiento” iba a curarlo, ya que demoraba en andar. “No duele lo que le voy a hacer”, decía la anciana curandera. Es casi seguro que el niño no solamente sintió dolor sino que tenía terror. No entendía como las personas a las que él daba su cariño lo trataban así. Madre niña, madre engañada, madre en duelo provoca un hijo con discapacidad.
La psiquiatra suiza Elizabeth Kübler Ross en su libro Sobre La Muerte y el Acto de Morir, habla del proceso de duelo y sus cinco pasos: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Entendemos la muerte no solamente como el paso final de la vida, sino cualquier pérdida sustancial durante la misma.
Entré en un duelo cuando dejé los EEUU para vivir en un país aprendiendo una nueva cultura donde se hablaba en otro idioma. También cuando despedía a mi papá en su salida del mundo para hacer su caminata hacia el Reino. Curiosamente el primer duelo fue más difícil que el segundo. Mi papá tenía 86 años, había sobrevivido al cáncer de próstata durante más de dos décadas y no dudo que logró la nueva vida prometida.
¿Quién sabe dónde estaba María en su proceso de duelo? Uno puede saltar etapas, quedarse años en el proceso y tristemente nunca llegar a la aceptación. Su hijo, manifestación del robo de su integridad, quedó afectado físicamente con sus piernas conectadas por la cicatriz de la quemadura. El duelo causando más duelo.
Antes de la operación para curar a su hijo, María acariciaba su bracito en una muestra evidente de cariño hacia él. Después de nuestra entrevista ella fue a la Capilla para poder orar. El dolor de la violación finalmente se ha transformado en amor por ese hijo, no culpable de lo sucedido. Soñamos que ellos acepten la dura realidad que les toca vivir. Finalmente uno aprende a admirar a la madre por ser sobreviviente y aprender a amar a pesar del sufrimiento.
El nacimiento de un hijo o hija con discapacidad también causa duelo en los padres. Ambos vivían con una ilusión, un sueño que se rompe en mil pedazos. ¡Qué admirables las madres que a pesar del abandono de sus esposos por el nacimiento de un niño con labio leporino o más seriamente con parálisis cerebral, sale adelante con su hijo! Más admirable todavía es que los dos padres enfrentan su pérdida juntos logrando aceptar y superar el duelo.
San José no estaba vivo cuando María tuvo que enfrentar la muerte injusta de su hijo Jesús. Tan difícil fue ver a su hijo sufrir, pero mira lo que la humanidad ha ganado de este sufrimiento.



Comentarios